jueves, 24 de marzo de 2011

Desordenando esquemas

Cómo podemos definir la felicidad, si cada uno de nosotros es feliz haciendo cosas diferentes.
Por mi parte he concluido que la felicidad es como un cuadro abstracto, cada quien lo interpreta a su manera.
Y es que no importa la manera en que seas feliz, sino que lo seas.
Muchas veces tenemos esquemas o nos enseñaron a seguir un esquema, una forma de vida, una idea del orden en que debemos construir nuestra vida para lograr un “futuro feliz”.
Primero estudiar, conseguir el título universitario, luego trabajar, luego enamorarte, luego tener hijos, etc.
Casi nunca nos enseñaron a disfrutar el día a día, algunos sí nos enseñaron a disfrutar de las cosas sencillas, de los domingos en familia, de los feriados con los amigos, de una navidad llena de amor y unión, de un simple arroz con atún o de un abrazo sin motivo.
Yo, desordené el esquema, primero tuve un hijo, estoy estudiando y luego me casaré (otra vez).  Aunque no es un tema de alarmarse o algo poco común, la gente aún piensa de alguna manera que  las personas que no seguimos ese orden, somos infelices…
Hablando de mí, soy más feliz que antes, tengo una pequeña parte de mí que se mueve, que habla, que canta, que me dice mamá.
Tengo una vida que continúa, el amor de mi familia, tengo salud, ESTOY VIVA.
Día a día hago que mi vida tenga una sonrisa, no solo en los labios, sino en el ALMA, comparto mi felicidad y trato de dibujarte una sonrisa.
El mundo no es de los perfectos (porque no existen), ni de los que intentan hacer las cosas perfecto, el mundo tiene complicaciones precisamente para que todos tengamos una función en él.
No importa en qué parte del mundo estemos, ni el nombre que llevemos, ni el status social, ni los trapos, ni la vanidad… somos todos iguales, y tenemos el mismo propósito: aprovechar la oportunidad de vivir, de SER FELIZ.

martes, 22 de marzo de 2011

Se viró la tortilla!

Y es que después de tanto tiempo me di cuenta que las personas nos interesamos mas por lo misterioso, desconocido, lo difícil.
En la vida de soltera existen  pretendientes de todo tipo, los intensos, los sutiles, los perros, los tiernos, los labiosos, en general, hombres que pretenden conquistarte.
Todos de alguna manera utilizan estrategias, de todo tipo, algunos llaman la atención con chistes, otros con frases filosóficas y muy seleccionadas, otros con su ejemplo de caballerosidad y respeto, otros con llanto y nostalgia,  pero sin duda el que siempre llamó mi absoluta atención fueron los que me “ignoraban”, lo pongo entre comillas porque es una contradicción, me buscaban y al mismo tiempo me ignoraban. Desde entonces, empecé con el gusto a lo misterioso y a lo inexplicable, ese sentimiento que te hace pensar que estas en un desequilibrio de no saber cómo actuar ni qué decir, y donde el más astuto llega a dormir tranquilo a casa, mientras el otro se quedará pensando toda la noche.  Sin duda es un juego de palabras, acciones y desafíos donde el más rápido es superior. Es el juego de las preguntas y preguntas, nadie responde, gana el que hace la pregunta más inteligente… Siempre con una risita irónica y aires de grandeza.
Es tan divertido! Tan emocionante, es el principio de la perdición. Se vuelve una adicción, es una constaste lucha por demostrar quién manda en la relación (si es que la hay) sino, es el inicio de la incertidumbre de algo que tienes pero no lo tienes.
El eterno juego de la conquista, donde la tortilla se da la vuelta en cualquier momento y donde es mejor estar arriba porque abajo te quemas, y el que se quema, pierde!