viernes, 4 de febrero de 2011

Es inaceptable que intenten maquillar esta ciudad con adornos y colores que no embellecen nada. Hoy me miré este pueblo una vez más  y en esta ocasión me provocó repudio. Seguimos siendo los mismos subestimados y olvidados de siempre. Ellos no tienen amor por este pueblo, son exprimidores que ven a esta ciudad con una gran naranja a la que quieran extraerle todo su jugo para quedar igual o mayormente insaciables. Cuánta necesidad padece este pueblo! Es intolerante que pretendan ubicarnos socialmente haciéndonos parte de una elección de belleza cuando nuestra ciudad es un perfecto basurero. Cómo pretenden atraer a los turistas si ni siquiera respetan a los propios habitantes. “El circo del silencio”, letreros por todas partes induciendo a nuestra mente y obligándola a creer que se están realizando obras. Obra = acción inconclusa por parte de ellos que causa molestia a la ciudad y que no es concluida porque se aproxima un evento social que interesa al 5% de la población, el resto aún espera en el hospital, en la corte, en la fila de la escuela, en las “paradas de buses”, a no ser asaltado, a trabajar para sobrevivir.
Levanto mi queja y mi desacuerdo con aquellos que callan, se vuelven tan culpables como ellos.